
Todos, o al menos la mayoría de las personas tienen una burbuja de fantasías. Se trata de una burbuja imaginaria que rodea la mente de una persona, haciendo que se pierda en sus anhelos y fantasías. Gracias a esto, la persona ignora completamente la realidad que lo rodea, perdiéndose a sí mismo en su mente.
Mientras más tiempo dure evadiendo la realidad, más crecerá la burbuja, y mientras esta crezca más, aumentará la probabilidad de que la persona tenga una crisis existencial, ya que se enfoca más en lo que quiere ver y no en su realidad. Crea su propia perspectiva fantasiosa de las cosas, pero cuando la burbuja se rompe, llegará la crisis al percatarse de cómo son las cosas en realidad y de todo el tiempo que perdió visualizando su propia utopía imaginaria.
La realidad será un golpe muy duro para esa persona, pero lo más difícil será reconstruir esa burbuja, pues al haber visto el mundo real, ya nada será igual, lo cual le causará frustración y ganas de huir. No le quedará de otra más que adaptarse al mundo del que tanto quería escapar.
En estos casos, lo mejor que se puede hacer es deshacerse de la burbuja antes de que aumente su tamaño o no repararla en caso de que se destruya, pues mientras más se tarde en deshacerse de ella, más duro será el reconstruir su vida en la realidad.


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