Desde hace años, comenzó a usarse una palabra que, aunque aún se utiliza en la actualidad, ya no tiene el mismo impacto que antes. Esta palabra quedó registrada en la mitología griega y fue lo que movió a muchos artistas, escritores y filósofos en épocas antiguas. La palabra de la que estoy hablando es «Musa», cuyo significado era «inspiración del artista o escritor».
Desde mi punto de vista, es una de las mejores palabras que aún conservamos de esa época, ya que básicamente se usaba para describir la inspiración para las artes y ciencias, la cual los llevó a crear obras que hoy recordamos con cariño y admiración. Era lo que movía a las personas de ese tiempo a crear cosas increíbles y que, incluso, nos sigue moviendo en la actualidad.
Nombrar a alguien una musa realmente tenía mucho impacto, ya que el hecho de que un artista, escritor o filósofo en la antigüedad le diera a alguien el título de musa era una manera de decirle que era su gran amor o su fuente de inspiración. Por eso, me parece una palabra llena de pasión y romance. Las musas eran usualmente mujeres, ya fuera pareja del artista, amiga o alguna deidad.
Lo que me llevó a escribir sobre este tema fue una idea fugaz que recibí durante un curso cuando mi maestro mencionó que se podían usar seres feéricos como musas, ya que ayudaban con la creatividad e inspiración.
Me pareció muy impresionante cómo una sola palabra podía describir el impacto que una deidad o una mujer tenían sobre un artista o escritor. Fue entonces cuando pensé en cómo ha cambiado la manera de pensar de las personas a lo largo del tiempo. Antes, lo que más se mencionaba era que lo que movía a los artistas era el amor, cosa que hasta la actualidad sigue siendo así. ¿Pero qué pasa con las personas a las que simplemente no les atrae el romance? ¿Qué es lo que mueve a los artistas de la época actual que no se rigen por el romanticismo?
Después de pensarlo, llegué a la conclusión de que quizás lo que los podría mover era la familia, la amistad, un maestro, sus mascotas, el dinero, la fama, algún personaje de alguna serie o un famoso, entre otras cosas. Al final, pueden ser muchos factores que varían dependiendo de la persona.
Fue ahí cuando llegué a una reflexión más interna, donde me pregunté: ¿Qué es lo que me mueve a mí? ¿Cuál es mi inspiración? Lo que menos quiero es sonar vanidoso ni ególatra por hablar unos momentos sobre mí en una entrada de blog, pero quiero ser lo más transparente con mis lectores para que así me conozcan y me dejen conocerlos.
Me hice las preguntas anteriores y me di cuenta de que caigo mucho en el cliché, porque lo que me mueve es el amor. Sin embargo, no recaía mucho sobre mi pareja, al recordar mi fatídico historial amoroso, donde me inspiraba en alguien y terminaba con un bloqueo mental al salir lastimado. Aunque eso no significa que no tome de referencia a mi actual prometido; lo he usado para algunos de mis escritos guiado por mi amor hacia él.
Entonces recordé que también tengo una musa de hace años, mi fuente de inspiración y creatividad, y es un hombre que no existe. Solo salió de mi cabeza y me movió a donde estoy actualmente. A él le escribí y dediqué dos libros y por él comencé a practicar brujería para saber la verdad detrás de él.
Mi musa es un hombre que no existe y solo lo veo en sueños, pero está bien. Es increíble pensar cómo una persona inexistente me llevó a todo esto: un camino de aprendizaje, fantasía y creatividad.
Las musas actuales, al final, supongo que pueden ser cualquier cosa que te inspire a hacer lo que quieras mientras no haga daño a terceras personas. Llegando a esta conclusión, quiero preguntarles: ¿Ustedes tienen una musa? ¿Qué los inspira?

Deja un comentario