100 Días Escribiendo: Dia 5 – Un Dia de tu Pasado

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Hoy toca hablar de un día de mi pasado. Tengo uno recurrente, con una mención de mi pasado pero más sobre mi actualidad.

Primera Crisis de Ansiedad

Un día que recuerdo mucho es cuando me dio mi primera crisis de ansiedad. Era una niña y nunca sentí la confianza con nadie para expresar mi sentir. En ese momento vinieron muchos pensamientos a mi mente, traumas me hacían llorar, quería huir lejos. ¿A dónde? Aún no lo sé. Ahí nacieron muchos sentimientos que no se han ido a pesar de que han pasado entre 13 y 14 años de eso. Pero entre todos esos pensamientos llegó uno que hasta el día de hoy ha sido algo recurrente: «La Muerte». Fui consciente de ella, su existencia y de que podía alcanzarnos en cualquier momento.

La mejor manera que tuvo mi familia de explicarla cuando llegó el primer familiar fallecido en mi vida fue citando la Biblia, diciendo que los buenos se iban al cielo y los malos al infierno. Pero yo no estaba satisfecha con eso, porque después de todo lo sucedido tuve tres etapas de aceptación para la muerte.

Primera Etapa: Miedo y Responsabilidad

En la primera etapa me invadía el miedo de que mi familia y yo muriéramos, tanto que estando en primaria hice mi primera lista de «cosas que hacer antes de morir». Era agobiante para mí como niña sentirme responsable por mis tutores, pero en secundaria cambió a la segunda etapa.

Segunda Etapa: Hacer las Paces con la Muerte

En la segunda etapa entendí que la muerte no era mala, era una amiga que nos llevaba a lo que sea que pasara después de morir. Tuve que hacer las paces con ella porque en esos tiempos no quería vivir y pensaba que era más fácil irme si hacía las paces. Pero afortunadamente fui una cobarde y jamás pude atentar contra mi vida. Además, una mujer que iba al templo cristiano al que asistía mi tía me logró hacer ver la vida de otro modo, haciéndome ver que la vida era linda al final del día y que lo malo nunca sería eterno.

Tercera Etapa: Miedo a No Vivir

La tercera etapa llegó en mi adultez, entendiendo que la muerte no era mi enemiga y era algo natural e inevitable, lo cual me llenó de miedo otra vez, pero no de morir, sino de morir sin haber vivido la vida antes y disfrutarla. Eso es algo que hasta la fecha me persigue.

Quisiera poder escribir algo más alegre, pero no estoy bien, y es normal porque la vida es un sube y baja de emociones, donde a veces estamos arriba y somos felices, y otras bajamos para sentirnos mal, y a veces nos caemos del sube y baja por pendejos y nos sentimos miserables, pero sabiendo que somos capaces de levantarnos y volver a estar arriba.

Aprovechando que tocamos el tema de la muerte, quiero desglosarlo en dos partes antes de terminar esta entrada: cómo se siente y cómo afecta a los que nos rodean. Para esto citaré a Hamilton y a Bojack Horseman porque representan muy bien a mi punto de vista ese sentimiento.

¡ALERTA DE SPOILER!

Cómo se Siente la Muerte

No es de sorprender que para esto use a Alexander Hamilton, pues en la entrada «Legado» mencioné que haría una entrada sobre este tema.

En la canción «My Shot», Hamilton menciona que ha pensado tanto en la muerte que se siente como un recuerdo. Seguido de eso, comienza a preguntarse: ¿Cómo me alcanzará? ¿En mis sueños? ¿A dos metros de mí? ¿Si la veo venir, corro o dejo que suceda? ¿Es como un ritmo sin melodía?

Muchas preguntas que se contestan al final en la canción: «The World Was Wide Enough»

En esta canción vuelve a afirmar que ha pensado tanto en la muerte que se siente como un recuerdo. Después se vuelve a preguntar qué hacer, no sabe si correr, disparar y dejarla ser. Ahí confirma que no hay sonidos, no hay melodía. Teme mucho por ser recordado más por su muerte que por lo que hizo. Recordando su vida, entra en cuenta de que el tiempo se le acaba, quiere levantarse y seguir pero ya no puede. Vislumbra el más allá viendo a sus seres queridos que pasaron a otra vida, suplica para que alguien le enseñe a despedirse. Sigue insistiendo en seguir pero al final se da cuenta de que ya no puede, y en sus últimos momentos recuerda a su esposa, se despide de ella, brinda por la libertad y después se deja ir.

¿Será así como se sentirá la muerte o será como lo maneja BoJack Horseman en el capítulo «A Medio Camino»?

En este capítulo se encuentra en un sueño recurrente cenando con los que ya se fueron, pero no despierta donde siempre lo hacía. Ahí ve un show de talento donde todos ellos dan su última función y sus últimas palabras para al final irse, mostrando el pánico por saber qué pasaba si cruzaba esa puerta, viendo cómo algunos de sus seres queridos eran consumidos por el miedo o la tristeza de entrar, para al final quedarse solo hablando por teléfono con una Diane que no existía, yéndose en paz y calma. Al final, sí lo salvaron.

Supongo que la experiencia de irse al más allá depende mucho de cada persona, y es mejor no indagar. La verdad solo se sabe cuando llega y es algo que no hay que acelerar.

Cómo Afecta a los Seres Queridos

Terminemos en cómo es para los seres queridos:

Para esto también tenemos las dos caras de la moneda, que igual representaré con Hamilton y BoJack.

Está el lado bueno de la moneda representado con Hamilton, en cómo Eliza, su esposa, cierra la obra haciendo cosas maravillosas para ayudar al mundo y honrar la memoria de su esposo manteniendo su legado, cosa que hizo hasta el último día de su vida al lado de su hermana Angelica. Pero no solo lo hicieron ellas, también sus hijos, quienes se encargaron de investigar toda la vida de su padre para honrarlo, mantener vivo su legado y publicando su biografía. Incluso su descendencia, que aún sigue viva, intenta mantener su legado.

El lado malo de la moneda es BoJack Horseman, mostrándonos qué se siente cuando alguien cercano muere dejando asuntos inconclusos y manteniendo malas relaciones en vida, expresándolo en este discurso:

Estoy viendo el capítulo de BoJack Horseman donde es el funeral de su madre, realmente es una joya porque literalmente todo el capítulo es BoJack hablando sobre su madre.

Su gran monólogo me pega justo en el corazón, sobre todo la parte donde dice:

«De pronto te das cuenta de que nunca tuviste la relación que querías, y que mientras estuvieron vivos, aunque nunca lo admitiste, parte de ti, la parte más estúpida de ti, aún se aferraba a todo eso. Nunca notaste que esa posibilidad se esfumó.

Mi madre está muerta, y todo es peor ahora, porque ahora sé que nunca tendré una madre que me diga desde el otro lado de la otra habitación ‘BoJack Horseman, yo te veo’, pero es bueno saberlo, es bueno saber que no hay nadie que me esté cuidando, que nunca lo hubo y que nunca lo habrá. Es bueno saber que soy el único en quien puedo confiar.»

Tristemente este es el lado de la moneda más común.

Ahora terminemos la entrada con una reflexión, para quitarnos este sabor amargo.

La vida no es eterna, y solo tenemos una. Por eso quiero invitar a todos los que lean esto a que no desperdicien cada segundo, vívanlo como si fuera el último, cumplan sus sueños y disfruten de cada momento. No se dejen caer por las situaciones negativas, porque afortunadamente así como lo bueno dura poco, lo malo también, además de que nos ayudan a aprender, porque la vida es un camino de lecciones por aprender y momentos por disfrutar. Si te sientes sin salida, no te rindas, saldrás de ese pozo. A lo mejor crees que no tiene salida, pero realmente la tiene, solo no la has encontrado.

Vive bien, cuídate, quiérete y disfruta de las cosas pequeñas. Te deseo un lindo día, y si nadie te lo ha dicho hoy, vas muy bien, no te rindas, lector.

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