Por fin he vuelto para revivir este blog y de paso mis redes sociales, pero como soy una persona extraña, vengo a revivirlos con un tema un poco convencional: La muerte.
Recuerdo que cuando era una niña, un día y sin previo aviso la ansiedad llegó para quedarse como si se tratara de un parasito, desde ese momento comencé a sobre pensar cada segundo de mi vida, hasta el más mínimo detalle y entre esos pensamientos había uno recurrente: El miedo a la muerte.
Recuerdo que tenía tanto miedo a morir que hasta hice una lista titulada: «Cosas que quiero hacer antes de morir», lista que aún tengo y no he completado, pues en mi inocencia llegué a pensar que la muerte no me podría llevar si no terminaba mi lista, entonces ella se apiadaría de una niñita y la esperaría.
Cuando llegué a secundaria dejó de darme miedo e intenté buscarla, estaba sumida en una tristeza la cual solo era calmada por mis escritos, pero era un sedante temporal, por eso quería buscarla y que me diera un abrazo consolador, anhelaba que se llevara el dolor que sentía, tenía un plan para encontrarla, pero una persona me hizo entender que, si ella no venía a mí, yo no tenía por qué ir en su búsqueda, pues aún no era el momento de entablar una amistad con ella y no se podía forzar.
Después de ese momento, hice lo que se me recomendó y dejé de buscarla, pero duré años imaginándome como seria y a donde iríamos cuando llegara a visitarme. Pensé que estaba loca ¿Porque quien en su sano juicio se pone a imaginar sobre eso?
En mi necesidad por respuestas hice muchas teorías: Quizás sería el cielo o el infierno, probablemente sería la reencarnación o tal vez no era nada, solo un enorme y oscuro vacío, esto último me aterraba, porque me preguntaba: ¿Por qué después de una vida no nos esperaba algo?, Fue entonces cuando me quedé con esa duda constante.
Recuerdo cuando vi Hamilton por primera vez, me sentí tan identificada y cautivada con el musical, pero sobre todo con algunas partes de canciones, y en cuestión a este tema fueron dos específicos:
El primero fue de la canción My Shot en donde en una parte Alexander Hamilton cantaba:
«Me imagino tanto la muerte que se siente como una memoria, ¿Cuándo va a tomarme? ¿En mis sueños? ¿Siete pies delante de mí? Si la veo viniendo, ¿Corro o la dejo estar? ¿Es como una melodía sin ritmo? Veras, nunca pensé que viviría pasando los veinte»
Esa parte de la canción la sentí como un ladrillazo directo a la cabeza, pues eso mismo era lo que yo había pensado por tanto tiempo y no sabía cómo poner en palabras, hasta que escuché esa parte de la canción, nadie lo había descrito con palabras tan perfectas como él en esa canción.
Otra parte que me gustó y coincidió con mi pensar fue en la canción Wait for it donde Aaron Burr cantaba:
«La muerte no discrimina entre los santos y pecadores, arrebata, arrebata y arrebata»
«Seguimos viviendo de todas maneras. Nos levantamos y caemos y nos rompemos y cometemos nuestros errores»
«Soy la única cosa en la vida que puedo controlar, yo soy inimaginable, yo soy original, no me he tropezado ni quedado atrás, no me pararé quieto, me acostaré a esperar»
Esa parte de la canción fue como ponerle un freno a mis pensamientos, el freno que necesitaba cuando era niña y adolescente, pero llegó cuando ya era una adulta y es cierto, no queda nada más que hacer que esperar, porque la muerte es algo incontrolable, sí, pero lo único que nos queda es vivir esperando, pero sin pensar en ella.
Ahora en mi adultez la sigo pensando, más que una memoria ahora la siento como una conocida, yo la miro desde la distancia y ella rara vez hace lo mismo, siempre está muy ocupada, no sé cuándo se acerque a entablar una amistad, , pero mientras tanto solo queda seguir viviendo, porque nada está en nuestro control y hay muchas cosas que no se pueden ni se deben forzar, como morir, eso debe llegar solo y preferentemente de forma natural.
No sé a dónde me llevé a nuestra primera y última salida, pero me gusta imaginar que llega de manera cortes en mi vejez y platicamos mientras me lleva a mi destino, donde le cuento lo que pude hacer gracias a que dejé de buscarla y decidí mejor enfocarme en mi en vez de obsesionarme con ella, satisfecha del legado que yo creé.
Ahora, escribiendo esto, me pregunto ¿Cómo sería ese recorrido? ¿Caminando? ¿Volando? ¿Teletransportándose? ¿Quizás remando en un río? No tengo ni idea y aun no es momento de saberlo.
Creemos una vida linda y agradable, con la menor cantidad de arrepentimientos posibles 🙂

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